Agustina Crifó no fue a Bahía Blanca a ver qué pasaba. Fue a competir. Y volvió con dos resultados que sostienen lo que ya empieza a ser una constante: está a la altura de la elite del BMX argentino.
En la última fecha del Campeonato Argentino, la sanjuanina terminó segunda en la categoría Elite Women. Al día siguiente, en el Open Argentino, repitió protagonismo con un tercer puesto. Pero más allá de los números, lo que sobresale es el proceso.
“La pista de Bahía Blanca es preciosa. Hay gente a la que no le gusta, pero a mí me va bastante bien. Me siento muy cómoda… en el partidor, en los saltos, en las curvas”, contó. Y esa comodidad no es un detalle menor: “Tiene un trazo parecido al de acá, entonces realmente me puedo mostrar como ando”.
Ese “mostrar cómo anda” se tradujo en resultados. Pero también en una decisión fuerte: competir contra las mejores. “Pude hacer lo que sé hacer y animarme a correr con chicas que llevan mucho tiempo. Es muy lindo que se refleje que puedo ir bien”, explicó.
El salto a la categoría Elite no fue conservador. Fue todo lo contrario. “Cuando me subí, muchos creyeron que me iba a ir mal… estoy empezando mi cuarto año en el deporte”, reconoció. Sin embargo, su lectura es clara: “Me adapté bien, me siento cómoda. Siento que es mi categoría”.
Esa convicción también la llevó al plano internacional. En el Latinoamericano en Guatemala decidió competir en Championship (Elite/SU23), un escenario más exigente. “Ahí fue más difícil tomar la decisión… el partidor es de 8 metros, no de 6, y hay saltos que sí o sí tenés que hacer”, detalló.
La experiencia no fue lineal. “En los entrenamientos me caí en el primer salto… tuve que correr golpeada. Después me quedó esa bronca de no haber podido saltarlo”, confesó. Incluso, hubo una tensión interna: “Mi papá me decía ‘quedaste cuarta’ y yo quería más… hasta que entendí que me había ido bien”.
Esa autoexigencia es parte de su perfil. “Siempre quiero ir más para adelante, no me gusta achicarme”, resumió.
El BMX, para Crifó, no es solo competencia. Es una estructura que atraviesa su vida diaria. Entrenamientos, viajes, estudio. “Soy una persona muy apasionada y competitiva. Me gusta hacer bien lo que hago”, dijo. Y agregó una definición clave sobre su equilibrio: “Siento que si no hago deporte, al estudio no le voy a dar la atención necesaria. Necesito hacer todo”.
En ese camino, la familia juega un rol central. Comparte entrenamientos con su hermano Lucas, también rider. “Nos vamos empujando… él me apoya, pero me deja mi espacio. Y yo hago lo mismo con él”, contó. Y puertas adentro, el BMX es tema permanente: “Con mi papá hablamos todo el tiempo de la bici”.
Pero si hay algo que la termina de enganchar, va más allá de la pista: “La gente. Podés chocarte, tocarte en carrera… pero afuera hay una relación muy linda. Es increíble”.
Con 18 años y en pleno proceso de consolidación, Agustina Crifó ya dejó de ser promesa para convertirse en realidad competitiva dentro del BMX nacional. Y lo hace a su manera: sin especular y buscando siempre un poco más.
La entrevista completa fue realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4, y se puede ver al final de esta nota.